LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN POPULAR

Acerca de la lucha juvenil

LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN POPULAR

En la actualidad, cuando vemos la resuelta lucha de los jóvenes por la defensa de sus derechos fundamentales, por el derecho pleno a la gratuidad de la educación, por la defensa de la universidad, por el derecho al trabajo respetando las conquistas ganadas por los trabajadores, contra las leyes antiestudiantiles, antilaborales, antijuveniles y contra la persecución política a comunistas, revolucionarios y auténticos demócratas; es bueno recordar la trascendental lucha por la educación popular de hace más de 45 años desenvuelta principalmente por la juventud estudiosa con el apoyo de las masas trabajadoras. Leamos la vívida historia de estos sucesos escritos por el Dr. Abimael Guzmán Reinoso que muestran el papel de avanzada de la juventud, su ligazón con el pueblo y el papel directriz del proletariado a través de su vanguardia para obtener éxitos en su lucha.

“LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN POPULAR. El Gobierno Militar dio el Decreto Supremo 006, el que variando las normas de calificación para los estudiantes secundarios posibilitaba una más alta desaprobación y, en consecuencia, a tener que pagar para estudiar, pues se perdía la gratuidad. La reacción del estudiantado secundario nacional fue inmediata. En Ayacucho y la región circundante, una de las más pobres del país, la respuesta fue no solo inmediata sino contundente lucha de masas, generándose un amplio y profundo movimiento por la gratuidad de la educación popular. Los estudiantes secundarios ayacuchanos, principalmente los de la Gran Unidad Escolar Mariscal Cáceres, se apoderaron de las calles de la ciudad; masivos ríos juveniles la recorrían todo el día, de la mañana a la noche, remeciendo no solo el centro citadino sino muy especialmente los barrios pobres. Así Ayacucho en su totalidad: calles, barrios, mercados y plazas fueron teatro de la incontenible y ascendente movilización que agitando por la educación popular y haciendo expresión de agravios se ganaron el apoyo del pueblo.
Y vino la represión (la policía había sido fuertemente reforzada). Las piedras devinieron una vez más armas en manos de los hijos del pueblo respondiendo a los varazos, las bombas lacrimógenas y las balas que comenzaron a menudear; y la sangre del pueblo volvió a regar la tierra. La respuesta fue estremecedora: inmenso clamor demandando justicia cubrió la ciudad; las masas barriales abanderadas de pobreza, enarbolando su ira santa de explotados y oprimidos convergieron a la Plaza Sucre, las encabezaban las trabajadoras de mercados llevando en sus manos sus instrumentos de labor como único medio de defensa y, más que nada, su voz, enarbolada arma de denuncia y combate. El 17 de junio se realizó el mayor mitin visto en la ciudad; todo el Ayacucho popular estuvo presente. Para esa fecha el movimiento teniendo como centro Ayacucho ya se extendía a las provincias de Huanta, La Mar, Cangallo, Fajardo, y Andahuaylas en Apurímac, estableciéndose, además, coordinaciones con estudiantes en Huancayo y Cuzco. Vinieron las jornadas del 20-22 de junio: arreciaron los enfrentamientos, las bombas molotov se hicieron presentes, estallaron las balas y los incendios; la represión derribó puertas asaltando hogares, más de 40 apresados al amparo de las sombras fueron trasladados a Lima; la explosiva respuesta desbordante fue cobrada en vidas por las fuerzas policiales; mas las masas encabezadas por Norah y los camaradas arrancaron de la morgue los cadáveres de los hijos del pueblo; y en gigantesco sepelio masivo que dejó la ciudad desierta, el pueblo enterró a los caídos, niños unos, que lo honraron con su sangre.
El gobierno velasquista pregonó que la revuelta ayacuchana era un movimiento contrarrevolucionario para oponerse a la “reforma agraria”; a esta falsedad, así como a promover la ley que preparaba, sirvió la matanza de campesinos en Huanta. Y promulgó la nueva ley de compra-venta de tierras con el aplauso del revisionismo y de “cien intelectuales” que la respaldaron con su firma, saludándola. Pero el gobierno derogó el Decreto Supremo 006 reconociendo, tácitamente, la razón y justicia de la lucha popular.
El Comité Regional de Ayacucho organizó y dirigió esta lucha a través del Frentede Defensa y del Movimiento Juvenil que en los hechos comenzaba a plasmarse. Mas tiempo después, algunos, principalmente los seguidores del liquidacionismo de Paredes, han pretendido negar esta verdad, e igualmente hicieron unos cuantos gratuitos enemigos del Partido. Sin embargo, la verdad histórica es una e irrebatible: fue la Facción Roja la que encabezando el Comité Regional de Ayacucho dirigió la gran lucha ayacuchana por la educación popular; y fue el heroico pueblo ayacuchano, principalmente su juventud estudiantil, el que derrotando al régimen fascista sumó una victoria a las muchas obtenidas en su denodada historia de lucha. Y recordemos en los combates de esos días a Máximo Cárdenas Sulca, encabezando el Frente de Defensa; y a los entonces muy jóvenes camaradas Teresa Durand Araujo y Eladio Quispe Mendoza, caídos ambos años más tarde en la guerra popular, la primera en Huancavelica, el segundo asesinado en Ayacucho.”


¡EMPUÑAR “MEMORIAS DESDE NÉMESIS” COMO ARMA DE COMBATE!

7 de enero del 2014


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